Una novia compró un vestido tres talles más chico para su boda y logró lo impensado

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Una novia reveló cómo perdió casi 30 kilos para poder ponerse el día de su boda un vestido tres talles menor para cumplir con su objetivo.

Samantha Parramore, una mujer de 32 años, tenía un objetivo claro para su boda: bajar de peso y ponerse un vestido tres tallas más chicas. Seis meses antes del gran acontecimiento, la flamante novia dejó las galletitas y apuntó a ese fin.

En enero, Samantha alcanzó su mayor peso y la balanza le indicaba que pesaba 110 kilos. Pero en menos de una semana, había perdido 3 kilos y medio y para cuando llegó el gran momento, su peso era de 84 kilos.

El vestido apenas le prendía cuando se lo compró

La mujer había luchado contra su peso desde que tenía 16 años y había visitado clínicas de forma intermitente durante años, sin conseguir la meta planteada.

“Las galletas eran mi debilidad. No podía simplemente tener una, terminaba todo el paquete aunque sabía que no tenía hambre de ellas. Siempre me sentía abrumada por esta adicción que tenía con la comida y me obsesioné con el número en la balanza“, reconoció la asesora.

Fue su madre quien le recomendó tener un enfoque diferente, le sugirió visitar LighterLife y su plan de dieta combinada. Ahí conoció a su mentora, llamada Emma.

“Lo primero que me llamó la atención de la reunión, aparte de que fue gratis, fue la falta de charlas para bajar de peso, no se reveló mi peso o mi pérdida de peso, no fui interrogado por tener una mala semana y la comida no era el foco“, dijo la flamante novia en su primera visita a la clínica.


El progreso en la clínica era más evidente en cada consulta.

En lugar de eso, después de los pesajes, la reunión se centró en cambiar nuestra mentalidad y discutir lo que sustentaba nuestra relación con los alimentos, algo que nunca antes me había preguntado. Con mi boda en junio, compré el vestido de mi sueño tres tallas más pequeño para tener un objetivo visual“, agregó la mujer de 32 años.

No tuve que preparar ni planificar mis comidas, lo que significaba que, por primera vez en mucho tiempo, no pensaba constantemente en la comida. ¿Quién dijo que la dieta no podía ser deliciosa? También me sorprendió lo fácil que era seguirla“, reconoció.

Luego de los 6 meses, el vestido le quedó a la perfección.

“Con la ayuda de mi mentora y el apoyo de mi familia, encontré la confianza para sentirme una novia hermosa, es genial lucir como una, pero sentirte realmente contento contigo mismo es la verdadera meta“, precisó la flamante novia.

“Me sentí increíble el día de nuestra boda, con el vestido que alguna vez me pareció un sueño inalcanzable. Los sueños realmente se hacen realidad cuando trabajas duro y lo das todo. Estoy muy orgullosa de mí misma“, cerró Samantha.


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