Sus senos no paran de crecer por una extraña y dolorosa condición que le impide caminar y dormir.

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Desde que Fiona Hornby tenía 10 años de edad comenzó a sentir que algo estaba cambiando y que ya no era igual al resto de las chicas. Años más tarde fue diagnosticada con Macromastia. Esta condición produce un agrandamiento anormal del tejido mamario, de manera que los senos de Fiona no paraban de crecer.

Actualmente Fiona tiene 25 años.

Durante sus años de adolescencia tenía senos notablemente más grandes que los de todas sus compañeras, pero con el tiempo se convirtió en un verdadero peligro para su salud.


Me llamaban exhibicionista porque todo lo que me ponía parecía mostrar mis senos pero no era así. Yo sólo quería poder utilizar la misma ropa que el resto de las chicas”.


Sin darse cuenta, Fiona pasó de tener una talla C de sostén a la enorme 48 J. Cada año se ha vuelto más y más difícil poder realizar actividades normales de la vida diaria como caminar, dormir o simplemente mantenerse de pie.

El enorme peso de sus senos hace que su cuerpo esté constantemente sometido a muchísimo dolor. No puede mantenerse de pie por más de 5 minutos y si camina por menos de media hora queda completamente agotada.

“Cuando me tomo una ducha tengo que detenerme en la mitad del proceso para tomar un descanso porque me canso y siento mucho dolor”.

Su piel también se ha visto terriblemente afectada con problemas de circulación y estrías en el pecho. También se vio obligada a realizar algunos cambios en su vida laboral para poder tener un trabajo de escritorio en donde no tuviera que permanecer de pie durante mucho.

“Hay gente que dice que desearía cambiar su lugar conmigo pero yo les respondo que no es lo que quieren. Mis senos están arruinando mi vida”.

Recientemente, Hornby se convirtió en mamá. Por desgracia, la condición de sus senos también hizo que su labor como madre fuese muy difícil. Fiona no pudo amamantar a su pequeño porque temía asfixiarlo con el gran tamaño de sus senos y no podía ver el rostro de su pequeño cuando intentaba hacer un acto tan natural entre madre e hijo.

Fiona vive en la ciudad de Boston en Estados Unidos.

Fiona solía tener una vida muy activa en su adolescencia. Adoraba ir al gimnasio y caminar pero ahora se ha visto obligada a pasar la mayor parte del día encerrada en casa por el temor a lo que la gente dirá de su apariencia.

Fiona asegura que ha aumentado de peso por no poder hacer ejercicio debido a su condición.

La joven no cuenta con el dinero necesario para recibir la operación de reducción que tanto necesita para recuperar su vida, así que decidió contar su historia en las redes para pedir ayuda y comenzar a recibir donaciones.

La cirugía de Fiona tiene un costo estimado de 7.000 dólares.

Esperamos que Fiona pueda contar con la ayuda que tanto necesita para que pueda recuperar su vida y cuidar a su bebé.

No te vayas sin dar a conocer su historia para apoyarla en medio de un momento tan doloroso y difícil.


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