La niña de 4 años lanzó el teléfono de su padre al mar, por esta razón.

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Aunque los padres frecuentemente le compran a sus hijos juguetes, ropa o aparatos electrónicos de lujo, en el fondo lo que más desean los niños es algo de atención. Un niño puede sentirse más satisfecho por tener a un padre que juega con él al escondite, o que le lee un buen cuento, que por uno que solo le compra el último juguete de moda. Los niños quieren sentirse amados, y la mejor manera de expresar ese cariño es ofrecerles nuestro tiempo y nuestra atención.

Con frecuencia, los padres de hoy en día se pasan el día pegados a sus teléfonos inteligentes. Hay que reconocer que es fácil caer presas de nuestros teléfonos, porque con ellos enviamos mensajes de texto, navegamos por las redes sociales, hacemos o recibimos llamadas, revisamos sitios de compras online… ¡con ellos hacemos de todo! Frecuentemente, los padres terminan ignorando a sus hijos mientras tienen el teléfono en las manos. Los padres se la pasan revisando sus teléfonos durante el partido de fútbol de su hijo, o incluso en casa, cuando el niño está cerca de ellos.


Un famoso cantante de rap de Rusia se llevó a su hija de cuatro años a un paseo en barco por el mar. La niña solo quería jugar con su padre, pero el teléfono del artista seguía sonando con insistencia. A medida que el rapero hablaba por teléfono, la niña empezó a perder la paciencia, hasta que se sintió completamente frustrada.

Ella lo único que quería era recibir la atención de su padre. Aunque el hombre estaba cerca físicamente, en realidad no parecía estar comprometido con la idea de pasar tiempo de calidad con su hija. Ella quería que su padre le prestara atención, y eso no debería ser mucho pedir.


Frustrada, la niña le quitó el teléfono a su papá. Se inclinó sobre los rieles del yate, y lanzó el teléfono al mar. El padre solo alcanzó a ver cómo su teléfono se hundía bajo el agua. Al parecer, alguien más tenía un teléfono, y grabó un vídeo mostrando toda la interacción entre la niña y su padre.

El padre simplemente se quedó de pie, viendo cómo se le hundía el teléfono. En ese momento entendió el punto de vista de su hija. Con un poco de suerte, la próxima vez centrará su atención en ella, y mantendrá su teléfono en silencio durante un rato.


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