El llanto de los corderos que se esconde tras tu ropa

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El 90% de las ovejas merinas australianas son sometidas a un procedimiento llamado ‘mulesing’ que consiste en coartarles a los corderos jóvenes grandes porciones de piel del ano.

Ovejas australianas después de haber sido sometidas al procedimiento llamado ‘museling’ (PETA)

La lana es un tejido muy utilizado en el mundo de la moda. Es especialmente apreciada gracias a su elasticidad (se puede alargar hasta un 50% de su longitud, sin romperse) lo que la hace un material especialmente atractivo para hilar, prensar y trenzar. Además, calienta y refrigera, no coge suciedad, disipa el sudor y no arde con facilidad.

Dentro de las múltiples lanas que existen la de Merino es la más deseada gracias a su finura. Con ella se confeccionan trajes de lujo, jerséis de invierno, y ropa térmica y ultraligera para deportistas.

Cuando nos compramos una de estas prendas de lana de merino solo pensamos en lo cómoda y fina que es pero nunca en el sufrimiento animal que se esconde detrás de ella.

Modificación genética para disponer de la mejor lana

El 88% de la lana fina de merino de alta calidad procede de Australia. La gran isla oceánica es el hogar de 74 millones de ovejas merinas. Esta raza de ovejas, gracias a siglos de cría selectiva, presenta una gran cantidad de pliegues en su piel lo que le confiere mayor superficie cubierta de lana.

El manejo de las características genéticas deseadas comercialmente han logrado que estos animales se hayan convertido en seres deformes, en máquinas de producir lana.

Desde la organización animalista Anima Naturalis explican que “sin intervención humana, a las ovejas sólo les crecería la lana suficiente para protegerse de las inclemencias del clima, pero el manejo de las características genéticas deseadas comercialmente han logrado que estos animales se hayan convertido en seres deformes, en máquinas de producir lana”.

La oveja de merino australiana presenta una gran cantidad de pliegues en su piel lo que le confiere mayor superficie cubierta de lana (Jamesbowyer / Getty)

Esta antinatural sobrecarga de lana, que a menudo alcanza la mitad de su peso corporal, se convierte en un sufrimiento añadido en los meses de verano. A menudo mueren exhaustas por el calor. Paradójicamente, sólo en Australia mueren un millón de ovejas cada año por quedarse indefensas ante el frío tras ser esquiladas.

Sometidas a una mutilación sangrienta

Esta peculiaridad que las hace tan rentables para la industria también las convierte en vulnerable ante los parásitos. Por ejemplo, la mosca Lucilia cuprina, utiliza estos húmedos pliegues cutáneos para depositar sus huevos. Una vez eclosionan, las larvas prácticamente devoran vivos a los animales afectados.

A los corderos jóvenes se les corta grandes porciones de piel en la zona que rodea al ano, para eliminar los pliegues donde se acumulan restos de heces que atraen a estas moscas

Para tratar de evitar que sus ovejas padezcan el contagio de esta mosca los ganaderos las someten a un procedimiento llamado mulesing . Este consiste en cortarles a los corderos jóvenes grandes porciones de piel en la zona que rodea al ano, para eliminar los pliegues donde se acumulan restos de heces que atraen a estas moscas. Esta mutilación se realiza sin anestesia.

El 90% de las ovejas de merino en Australia son sometidas a este sangriento procedimiento.

Para unos animales que solo tienen unas pocas semanas de vida y que pasan todo el año pastando en praderas generalmente apartadas, este momento suele ser el primer contacto con el ser humano. “Los corderos sufren terribles dolores y un estrés enorme. Es una lana manchada de sangre”, asegura Hanna Zedlacher, de la organización animalista alemana Vier Pfoten.

En muchos países esta práctica esta prohibida. En España no se practica y si la miasis aparece (la enfermedad provocada por la infestación de larvas de mosca) se trata con Ivermectina, un antiparasitario. Así lo ha explicado Antonio Granero, secretario técnico de la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Merino.

Granero también explica que esta práctica se podría hacer con el uso de anestesia local, que al menos les ahorra a los corderos parte del dolor y, además, acelera la curación de las heridas.

Originaria de España

La oveja merina es originaria de España, en el siglo XVIII, tras la guerra de sucesión española, los ingleses se llevaron algunos ejemplares de esta oveja. No fue hasta el siglo XIX que los británicos transportaron estas ovejas a sus colonias. A día de hoy el país de Oceanía es el mayor hábitat de estos ovinos.

Oveja merina española (Feagas)

De las merinas españolas sale una lana excelente, aunque no al nivel de la de Australia o Nueva Zelanda porque, desde el siglo XIX, han trabajado en la mejora genética para conseguir más lana y de mejor calidad. En cambio las ovejas merinas españolas están en estado original.

Conciencia del consumidor

En unos tiempos en los que los consumidores le prestan una atención creciente a la procedencia de los productos que compran, el hecho de que las ovejas tengan que sufrir a cambio de jerséis cómodos y suaves resulta cada vez menos aceptable. “La gente ya está sensibilizada con el tema del llamado ‘bienestar animal’, como demuestra el debate generado en torno a las gallinas enjauladas o a los abrigos de piel”, dice Wencke Gwozdz, especialista en hábitos de consumo de la Universidad de Giessen en Alemania.

Pero el problema es que a los consumidores no les resulta nada fácil averiguar cuáles son las empresas y marcas que renuncian a usar lana manchada de sangre.

Según Anima Naturalos la principal manera de ayudar a acabar con este negocio que implica el sufrimiento de miles de animales es dejar de comprar artículos de lana. Hay materiales duraderos, calientes y modernos en todas las tiendas de ropa y que no involucran sufrimiento para los animales.

ADVERTENCIA: El vídeo contiene imágenes que puedes herir la sensibilidad del espectador

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