El Falso jeque que engañó a cientos de empresarios

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Están cerca de cumplirse 4 décadas desde aquel momento en que un supuesto jeque llegó a Caracas, la capital de Venezuela. Por supuesto, la clase empresarial, ciertos grupos de mujeres y hasta empleados de los más lujosos hoteles se activaron ante aquel rumor. Un millonario hombre, de los más poderosos en los países árabes significaba una cosa en su mente: Dinero. Conoce la historia del falso jeque.

el falso jeque que engañó a empresarios

Una llegada despampanante

Se presentó como Alá Al- Tamani y llegó a la capital de Venezuela con una comitiva digna de su alto cargo y fortuna, sus asistentes eran incontables y a la vieja usanza de los más poderosos hombres del mundo árabe, viajaba con todas sus esposas: 12 mujeres con curvas que impresionaron a todos.

Los que presenciaron la llegada del importante personaje cifran su comitiva en 40 personas cuando menos, otros dicen que 30, pero eran muchos y de eso no hay duda. Caracas recibió a cientos de empresarios de distintos lugares del país, se había corrido la voz de que un jeque con una gigantesca fortuna estaba en Caracas, con intención de invertir en negocios, una oportunidad soñada para todo empresario local aunque de entrada entendieron que solo pocos, los afortunados, lograrían acceder a aquella oportunidad.

El hotel más lujoso para el jeque más rico

Eso comentaba la gente, pues el “jeque” se hospedó en el hotel Tamanaco, de los más costosos que podrían encontrarse en Venezuela para aquel momento. Lo que vino fue un fin de semana de locura, el jeque ocasionalmente y casi como un gesto calculado, entregaba a algún trabajador un minúsculo diamante y por más minúsculo que sea un diamante, tiene su valor.

No es difícil imaginar como se corrió la voz de la riqueza incalculable de aquel personaje. Pero había un problema, el jeque no tenía moneda venezolana y no cambiaría sus joyas que eran herencia familiar, por eso en sus reuniones con empresarios acordaron empresas por todo el país, el jeque invertiría cientos de millones de dólares pero por ahora tocaba brindar y disfrutar.

Aquel hombre tomó whisky, bailó con mujeres que hacían cola para conocerlo, recibió prendas de oro y relojes como regalos de empresarios que querían preferencia en las inversiones que haría el jeque y empleados y los mismos empresarios que pagaban sus cuentas estaban contentos, pues los cheques del jeque triplicaban la cantidad que imaginaban.

Los cheques del Falso Jeque rebotaron

Cuando llegó el Lunes y todos fueron a cobrar sus cheques se llevaron una sorpresa: Ningún cheque tenía fondos. De la rabia a la indignación y la humillación, los que poco perdieron, sobre todo los empleados aún molestos se reían por aquella propina que era una burla, pero los empresarios que brindaron comodidades al jeque, por docenas fueron a rodear el hotel, donde les avisaron que el jeque con toda su comitiva ya había salido del país.

Pasados unos días y como todo en Venezuela termina tomándose para recordar y reír, algunos negocios que habían recibido aquellos cheques de parte de empleados a quienes les fue dado por propina, colocaron unos carteles muy curiosos que decían: “No se aceptan cheques ni jeques”.

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