De jugar un Mundial con Messi a escanear neumáticos en el MotoGP

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El defensor convocado a la selección argentina de Maradona en Sudáfrica 2010 habló de su constante pasión por las motos –en Colón de Santa Fe usó la ‘46’ por Valentino Rossi– y su rol en el Circuito Internacional de Termas de Río Hondo, donde experimentó de primera mano las diferencias y similitudes entre los deportes que marcaron su vida


Camina por el paddock como un empleado más. Son las 8 de la mañana, aún no hay mucho movimiento de fanáticos, pero él ya está ahí en el Circuito Internacional de Termas de Río Hondo dispuesto a cumplir con su trabajo. La cama del motorhome en el que se hospeda con sus amigos y el ruido constante de las motos que circulan por la ciudad no lo han dejado descansar plácidamente, pero la felicidad de estar cerca de una de sus pasiones es combustible suficiente para iniciar la jornada. Es el día de la carrera en el GP Motul de la República Argentina y el ex futbolista Ariel ‘Chino’ Garcé se mezcla entre los supervisores de las motos como uno más. Su nombre está en las planillas de la organización que distribuye las tareas y lo llaman por su apellido, pero no dan trascendencia a que se trata de un jugador que vistió la camiseta de la selección argentina en una Copa del Mundo. Es otro ambiente, otros intereses. Además, ya no usa el cabello largo o la barba más tupida de su época futbolera, ahora tiene pelo corto y la barbilla casi afeitada. Lo que es inconfundible es su sonrisa y sus ojos achinados, quién es aficionado al fútbol puede reconocerlo.


“Ahora soy técnico, pero del MotoGP”, bromea el ‘Chino’, con un juego de palabras que remite a su última vinculación con deporte más popular del mundo, ese que practicó profesionalmente durante 15 años desde que fuera promovido al primer equipo de River Plate en 1999. Tras retirarse inició una etapa como entrenador adjunto del ‘Chacho’ Coudet en Rosario Central, pero ahora se alejó de la canchas para acercarse a las pistas. Decidió disfrutar un poco más de su otra pasión: las motos. Siempre le gustaron. Incluso en una de sus etapas como jugador en el Club Atlético Colón de Santa Fe jugó con la camiseta ’46’  en homenaje a Valentino Rossi

Su amistad con Hernán Villacreces, piloto oriundo de Rosario que fue varias veces campeón de Supermotard y que ahora compite en el Certamen Argentino de Motociclismo (CAM), lo acercó a la cocina del Campeonato Mundial de Motociclismo. Hernán se desempeñó como técnico el año pasado y este año sumó al “Chino” a la aventura.

Son parte del grupo de comisarios que se encargan del control técnico, una función que desempeñan distintas personas ligadas al motociclismo en argentina. Verifican cubiertas, chasis, motor, transponder, la temperatura del combustible y más cuestiones que hacen al rendimiento de las motos. Siempre han admirado a competidores de la talla de Rossi o Márquez por televisión, pero ahora pueden participar desde adentro.

Siempre venía a ver, me gustan las motos, con mis amigos vamos a andar. En el 2015 estuve un par de veces, pero el lugar que ocupo ahora no existe. No hay entrada posible ni plata que lo pague. Al margen de eso, de estar en un lugar privilegiado, tengo un trabajo que hacer: verificar algunas cosas que ya están chequeadas anteriormente, es simplemente supervisar. Pero después está la experiencia de vivir esto, yo nunca había visto a los pilotos de cerca y ahora estamos al lado, verificamos sus motos, vemos cómo se preparan para la carrera, escuchamos comentarios y estamos en este ambiente. Tenemos restricciones, obvio, no podemos ir a la pista a mirar, pero podemos colaborar con ellos y vivir una nueva experiencia. Estoy muy contento”, confesó Garcé.

Mientras espera indicaciones de sus superiores, con su chaleco violeta puesto y en la puerta de un box, el “Chino” cuenta que las primeros días tuvo que “escanear los neumáticos de las motos de Moto2” y que hizo verificaciones generales también las máquinas de la categoría reina. Los pilotos, que se mueven con absoluta discreción y hermetismo por el paddock, a él le pasan cerca varias veces al día. Pero los admira en silencio. Justamente, porque también fue deportista y famoso. Incluso, en 2010, compartió plantel con Lionel Messi en el evento futbolístico más importante de todos: la Copa Mundial de la FIFA. Sabe lo que es el asedio los fanáticos a un número uno en una cita deportiva de prestigio absoluto.

Todavía no me saqué ninguna foto con los pilotos y no es que no pude, porque mis compañeros tiene como tres fotos cada uno ya, pero hay una parte mía adentro que me lleva a no colgarme de ellos. Ayer Andrea Dovizioso iba caminando y le pedimos una foto. Él nunca frenó, mostró buena onda pero caminaba medio como ‘dale que me voy’. Uno lo agarró del hombro y él le sacó la mano. De afuera podés pensar que Dovizioso, como ganó la primer carrera, viene a la segunda contento y tiene la mejor onda, pero él tiene su propio mundo y no sabés si le paso algo entre carrera y carrera. A mí como jugador me pasaba. Capaz estábamos primeros en el campeonato o avanzando en el Mundial y te molestaba igual porque vos tenés tus problemas, tus cosas, tu rollo, tus creencias”, argumentó el ‘Chino’, quien explicó que justamente por eso desistió de la idea que cruzó por un momento en su cabeza de regalarle su camiseta de Colón con el 46 a Valentino Rossi.

Garcé cuenta que piensa en regresar a su primer amor: “En unos años pienso ser DT. Me estoy preparando para poder aguantar y estar a la altura, para poder ser capaz. Me han ofrecido estar en Rosario Central antes de Paulo Ferrari pero no estoy preparado, pero no por herramientas, sino porque no es mi momento. Y no porque sea una oportunidad importante hay que agarrarla. El ‘Chacho’ me llama todos los días, es un amigo, y cuando yo voy a encarar algún proyecto nuevo siempre me dice que tengo el lugar asegurado, que vaya a trabajar con él”.

Mientras tanto, disfruta de una competencia del más alto nivel. El MotoGP y su infraestructura hacen que cualquiera que pise las instalaciones del trazado argentino se sienta inmerso en una realidad deportiva inmejorable. Le sucede absolutamente a todos, hasta al propio Ariel Garcé que experimentó algo parecido en el Mundial. “Yo no jugué en Europa pero jugué un Mundial y tiene todo lo mejor en infraestructura. Acá pasa lo mismo.Fijate que estamos en Santiago del Estero, pero entrás al autódromo (Circuito Internacional de Termas de Río Hondo) y parece que estás en Europa. De todos lados donde los mires, desde el museo hasta la pista y la gente que viene”, comparó.

Ha pisado muchos vestuarios, concentraciones y canchas en sus casi 500 partidos como futbolista profesional. Fue protagonista y líder, como cuando dio una emotiva arenga que hizo que Diego Maradona lo convoque al Mundial. Ahora se desplaza como uno más por los boxes y observa con discreción cómo los pilotos suspiran profundamente por última vez antes de afrontar 25 vueltas de máxima tensión y competitividad. El ‘Chino’ conoce las dos caras de la moneda.

“Hay una parte similar entre el fútbol y las motos, eso de liberar los miedos antes de salir a competir. Todos los deportistas pasamos por eso, hasta Messi. Vos podés decir ‘¿qué miedo puede tener Márquez y Valentino?’, pero ellos también buscan confianza y tratan de apoyarse en algo antes de largar –compara el ‘Chino’, quien también establece diferencias–, aunque este es un deporte individual, al margen de que tengan un equipo atrás, el piloto sale solo a la pista. A un piloto le podés decir ‘acá es cuarta, acá el frenaje es este’ pero después lo hace él. Por más que el equipo te hable por radio, si tenés un error nadie te salva. En el fútbol tenés el apoyo de otros 10 jugadores, en la cancha te da un cachetazo un compañero y te acomoda, y si vos perdés lo tenés al otro que te puede salvar”.

Acaba el día con la victoria inapelable de Marc Márquez sobre Valentino Rossi y Dovizioso, la tarea de los comisarios técnicos está cumplida. Ariel Garcé se marcha del autódromo de Termas de Río Hondo tras una jornada más disfrutando de una pasión que ha cultivado en los últimos años. El retiro siempre es complicado para los futbolistas. Es un ocaso para el que no todos están preparados y algunos enfrentan un vacío enorme. Pero no es el caso del ‘Chino’, quien ha dado rienda suelta a sus emociones en un fin de semana inolvidable para él, con su primera experiencia dentro del MotoGP. Tres días de trabajo en su nueva vida que jamás olvidará.

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