Burnout mental y emocional: Estrés, cómo regular cuando te pasaste de rosca y no das más

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A partir de un burnout mental y emocional, ¿Cómo volvés a tu centro? ¿Cómo recuperás la productividad? ¿Cómo tenés ganas otra vez? Te contamos cómo realinearte con vos y con tu proyecto.

Como emprendedoras que se ocupan DE TODO en su negocio (porque aceptémoslo, somos CEO y cadete al mismo tiempo), es muy común que terminemos trabajando mil horas extras, agotadas y sin nada de resto para innovar y dedicarnos a nuevos proyecytos. Le pedimos a Ana Falbo, coach y cofundadora de Espacio Allin Munay, que nos diera algunas claves para volver a nuestro eje. No te las pierdas, son profundamente sanadoras.

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 burnout mental y emocional
¿No das más? Quizás es hora de bajar un cambio. Burnout mental y emocional

“Casi todo funciona nuevamente si lo desenchufás por algunos minutos, incluyéndote a vos.” Anne Lamott, escritora.

Recién empieza el año, pero ya estás pasada de rosca y te sentís quemada. El burnout es un estado de agotamiento mental, emocional y físico que aparece por exceso de exigencia, preocupación o insatisfacción en algún ámbito de tu vida, y lo que te está pidiendo a gritos es ¡que pares! Pero… ¿cómo desenchufar para volver a funcionar? Puede que no puedas, simplemente, dejar todo e irte a la montaña. Tranquila, no se trata de “desaparecer”, sino de volver a vos para escucharte y reconocer las cosas que te hacen bien y que dan energía, y las que no.

Primero lo primero

Un paso fundamental es reconocer que necesitas parar. Seguramente hayan varias señales en tu vida, en tu cuerpo y en tu estado emocional que te alertan que no podes seguir así. No obstante, continuás escuchando esa voz interna que te susurra que no podes darte “el lujo” de frenar. Para poder hacerlo, es clave que reconozcas que el costo de seguir con ese ritmo – tanto en tu vida personal como laboral- es mayor que el de no parar. Si vos no lo reconocés, nadie va a poder hacerlo por vos.

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Sacá el piloto automático

Date un tiempo para mirar tu agenda. ¿A qué le estás dedicando tiempo y cabeza? Hacé una lista de todos esos platillos de temas que estás malabareando a la vez. A veces el solo hecho de volcarlo en una lista aliviana la mente y ayuda a tomar perspectiva. Volvé a la lista y marcá qué actividades hoy te dan energía y cuáles te restan. ¿De qué te das cuenta cuando las separás?

Reconectá

Con la agenda otra vez frente a tus ojos, preguntate ¿cuánto tiempo te estás dedicando a vos misma? Para recuperarte del agotamiento es importante que te des tiempo para descansar, comer tranquila y hacer cosas que te hagan bien. ¿Qué te ayuda a desconectarte del afuera y reconectar con vos? Puede ser alguna actividad creativa, un paseo, algún tipo de ejercicio, meditar, hablar con una amiga… lo que sea. Es momento de hacerlo ya. No te postergues más. ¡Necesitas reconectar con vos!

“Deleteá” y Delegá

Es probable que para darte ese tiempo que necesitás para vos, tengas que dejar de hacer algunas cosas. Una solución es clasificar las actividades de tu lista de pendientes en Urgentes/No Urgentes e Importantes/No importantes. ¿Qué actividades no son ni urgentes ni importantes? “Deletealas” de tu agenda. A veces sentimos que “debemos” hacer cosas, pero en verdad podemos prescindir de ellas y tomarnos ese tiempo para “afilar el hacha”. Después fijate: ¿qué actividades no son tan importantes, pero sí urgentes? Estas tareas toca delegarlas. Seguro hay cosas en tu agenda que pueden hacer otros. Permitite no ser “la mujer maravilla” y, simplemente, pedí ayuda.

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Hacé nuevos acuerdos y pedidos

Solemos ir por la vida haciendo “acuerdos”. Ya sea de forma explícita o implícita, fuiste tomando tareas, roles y funciones que tal vez en su momento tenían sentido, pero que hoy necesitas revisar. ¿A qué te gustaría decirle “NO”, aunque siempre le hayas dicho que “SÍ”? ¿Qué conversación podrías tener para hacer algún pedido claro y explícito que te libere de alguna responsabilidad con la que hoy no querés cargar (o al menos sola)?

Alineate con tus ganas

Venís dando mucho de vos, pero ¿recordás qué te motivó a llegar hasta acá? Hay una fuerza interna que te mueve a hacer lo que hacés. ¿La reconoces? Poder identificarla y reafirmar (o no) que es por ahí, es clave. Puede que en la vorágine te hayas alejado de ese propósito que enciende tu motor. Volvé a conectar con esa motivación intrínseca, con el “para qué” de lo que haces. Esa coherencia entre vos, tu deseo y tus proyectos te dará ese bonus y esas ganas para continuar fluyendo más desde el disfrute que desde el “deber”.

Respirá y refocalizá

Frente a esa situación que te hace sentir particularmente abrumada o estresada, usá la respiración como si fuera una llave para conectarte con vos y apagar al mundo externo por un instante. Seguramente haya algo que tengas que afrontar o aceptar, y por eso sentís esa sobrecarga emocional y mental. Respirar conscientemente va a calmar tu mente y te va a ayudar a empoderarte frente a ese asunto sin resolver.

“Es imposible tener un problema cuando tu atención está plenamente en el ahora.” Eckhart Tollé, autor de El poder del ahora.

¿Qué podes hacer hoy diferente para bajar aunque sea un cambio? Por más mínimo que parezca, ese compromiso te va a permitir realinearte con vos y potenciar todo lo que estás haciendo. De nada sirve seguir talando el árbol con un hacha que no está afilada.

Gentileza de: https://www.lanacion.com.ar/

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