“Luis Miguel me canta al oído”

0

Tiene 30 años, mide 1,80 y en 2014 se convirtió en corista -“casi por casualidad”– mientras lo aplaudía en uno de sus shows en GEBA. Hoy recorre el mundo junto a él. Revela intimidades de las giras y habla sobre los rumores de romance entre ellos. Además, asegura: “La serie de Netflix generó nuevos fans. ¡Las entradas se agotan cada vez más rápido!”.


Paula Peralta

La escena podría haber sido parte de alguno de los capítulos de Luis Miguel, la serie. Sucedió la noche del 23 de octubre 2014, sobre el escenario del estadio GEBA, donde el ídolo de 48 años daba su segundo concierto en Buenos Aires. Frente al escenario, en la fila 17, una chica de 26 años y 1,80 m de altura agitaba su melena cantando el tema Amor, amor, amor. En el frenesí golpeó “sin querer” a un señor vestido de negro. La chica era Paula Peralta y estaba allí de casualidad. “Por favor, ¿me permite ver su ticket?”, le dijo el hombre. Ella asintió con la cabeza, hurgó en sus bolsillos y le entregó el papel. “Creí que iban a sacarme del estadio, pero terminé sentada en primera fila”, cuenta Paula entre risas.

La persona a quien había golpeado resultó ser guardaespaldas del manager de Luis Miguel. Cuando finalizó el show, le comentaron que se había abierto un casting de coristas, porque la que estaba en ese momento tenía problemas de espalda y no podía seguir con la gira. “La prueba es mañana. ¿Por qué no venís?”, le sugirió el manager.

DE PRONTO… ¡FLASH! Paula es la segunda de tres hermanos. Hija de Jorge y Mónica, nació y se crió en José Mármol (partido de Almirante Brown), donde a los ocho años comenzó a tomar clases de canto. “Lo hacía como hobby”, recuerda.

A los quince, su mamá la inscribió para que participara del concurso Miss Almirante Brown. Por su carisma, talento y esbelta silueta se consagró ganadora. A partir de ese momento –explica hoy– comenzó su carrera como modelo profesional en Visage Models. Viajó por Europa: desfiló en Roma, París, Milán y Turquía. Cuatro años después, a los 19, regresó a la Argentina. Retomó sus clases de canto y con el tiempo se convirtió en la imagen de las marcas Silkey y Cocot.

Al casting de coristas –el 24 de octubre de 2014– fue con su novio, de quien prefiere no dar el nombre. La recibió Alex, hermano de Luismi, quien la escuchó cantar y le dio el visto bueno. Después repitió la prueba con los músicos y también tuvo buen feedback. “Estudié treinta y seis coros en dos días. El coro es una parte muy particular de una canción. No es el estribillo, sino el acompañamiento. A veces tenés que pronunciar una palabra, aunque casi siempre es sólo una letra –’u, a, o’–”, detalla Paula. Cinco días después, debutó en el estadio Orfeo de Córdoba frente a ocho mil personas.

–¿Cuándo fue la primera vez que tuviste contacto con Luis Miguel?

–En Córdoba, sobre el escenario. “Míralo a los ojos y estate atenta a él”, fue su única indicación. Cuando lo vi salir me olvidé de todo (risas). Es el Frank Sinatra de los boleros: para mí es fuertísimo trabajar con un artista como él.

–¿Cómo es la dinámica en escena?

–La idea es armar algo que sea teatral. Las primeras veces tenía que sostenerle la mirada. Me daba vergüenza, pero de a poco fui acostumbrándome. Además, es mi trabajo. Se trata de generar algo y transmitírselo al público. Por eso, a veces me agarra la mano o me regala una rosa. A eso hay que sumarle el juego de cámaras que lo ponchan a él, después a mí y así sucesivamente.

Paula Peralta y Luis Miguel sobre el escenario.
–¿A qué distancia lo tenés?

–A tres o cuatro metros. Como usamos audífonos, me canta al oído en todos los recitales. Durante los shows sólo lo escucho a él y a la banda.

–¿Alguna vez te habló en privado?

–Cuando terminaron los siete shows de Argentina me agradeció por haber tomado el puesto de su ex corista. “Cuánto coraje que tienes. ¡Muchas gracias!”, me dijo. “Para mí es un placer”, le contesté. Esas fueron las primeras y únicas palabras que intercambié con él.

–¿Cómo lo describirías físicamente?

–Tiene una sonrisa impecable y unos ojos verdes que encandilan. Es un seductor nato.

–En algún momento se te vinculó sentimentalmente con él. ¿Pasó algo entre ustedes?

–Nada. Supongo que muchos pensarán que miento, pero a mí no se me mueve un pelo. Tengo a mi lado a una persona a la que amo y respeto profundamente. Él, mi familia y mis amigos saben quién soy. Con eso me basta y sobra.

–¿A partir del éxito de la serie de Netflix aumentó la cantidad de gente que va a las presentaciones?
–Sí. La serie generó nuevos fans. Sobre todo en el público más joven. Por otro lado, las entradas se agotan más rápido. En 2015, por ejemplo, muchos shows eran en palenques: lugares pequeños donde se hacen las riñas de gallos. Hoy llena estadios. Se reinventó: volvió el espíritu de los 90′.

–¿Con qué temas enardece al público?

–Con Cuando calienta el sol, Ahora te puedes marchar, Suave…

–¿Qué fue lo más loco que presenciaste en los espectáculos?

–¡Las mujeres que le muestran sus lolas! Se sacan los corpiños y se los tiran sobre el escenario. El otro día se subió una chica ¡y se lo chapó en medio del show! Tuvieron que sacarla los de seguridad (risas).

–¿Alguna vez viste a los integrantes del elenco de la serie en los conciertos?
–Sí, Diego Bonetta vino a muchos recitales. Estuvo en el backstage y nos saludó a todos. Y Michelle (Salas, hija de Luis Miguel) también presenció algún show en México, en 2015.

–¿Qué opinás de la serie?

–Creo que lo humanizó. El siempre fue muy misterioso y ahora, que contó su versión de los hechos, la gente enloqueció. Lo que más me impactó fue la historia de su mamá: debe haber sido muy duro crecer sin ella.

–¿Ahora que lograste popularidad algún otro artista te ofreció trabajo?

–Sí. En 2015, Ricardo Arjona me contactó a través del director de su banda. Aunque en ese momento estaba todo medio podrido con Luismi (N. de la R.: a mitad de año canceló varios shows), no podía traicionarlo de esa manera.

–¿Te animarías a hacer un dúo con él?

–Me hago pis encima de sólo pensarlo. Pero si me lo propone, ¡¿cómo no me voy a animar?! Estoy muy abierta a nuevas propuestas y posibilidades. No me sorprendería –a esta altura de las circunstancias– aparecer en Netflix, en la segunda temporada de la serie… (risas).

–¿Tiene pensado venir a la Argentina?

–No lo sé. A fines de agosto nos vamos a EEUU. En octubre, noviembre y diciembre tenemos pautados shows por todo México. Allá lo aman… bueno, ¡en todas partes!

Por Flor Illbele.
Fotos: Gabriel Machado.

Via Gente

Deja tu comentario

Comments are closed.