Recolecto Monedas de 1 Centavo desde los años 70 y mira cuanto le dieron.

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Un día se encontró un centavo en la calle y así comenzó todo…
No es ambición lo que tiene este hombre, sino una especie de curioso fanatismo. Otha Anders conserva el centavo que encontró en el suelo hace ya 45 años. Desde ese momento no paró de coleccionarlos. Él lo tomo ese primer regalo como una señal de Dios, por eso quiso aprovechar la oportunidad para demostrar su fe y determinación y se fijó la meta de lograr una colección monumental de monedas.


“Me convencí de que los centavos perdidos eran un regalo de Dios y un incentivo para que siempre recordara estar agradecido. Hay días en los que fallo y me olvido de rezar, pero los centavos aparecen para hacérmelo ver”.
Durante 45 años Otha guardó cada centavo que llegaba a sus manos. Así fue como llegó a juntar medio millón de monedas contenidas en 15 enormes recipientes de plástico. Recientemente Anders depositó ese dinero en el banco, el cual fue contado y se definió la cifra de 5.136,14 dólares. Él necesitaba pagar una cuenta del dentista y tuvo que hacer valer lo que había recaudado. Cuando el presidente del banco vio esto no pudo evitar sorprenderse, pero sabía que Otha era un cliente antiguo e hizo todo por ayudarlo.
Para transportar las monedas fue necesario utilizar carros con ruedas, luego en la bóveda un par de hombres abrieron los envases a punta de hachas y martillos. El conteo demoró más de 5 horas y fue así de rápido gracias a las máquinas especiales que tenían a su disposición. Este dinero será guardado en un lugar que Anders decidirá y se mantendrá ahí hasta que se determine qué hacer con él.


Frededreia Willis/The News-Star
Llegar a tener tal cantidad de centavos es algo increíble y Otha lo hizo siendo constante cada día. Él cuenta que nunca gastó una de esas monedas, que prefería gastar un dólar antes de perder un centavo. Incluso hacía tratos con gente para que le guardaran todos los que llegaran a su poder, de esta manera hizo crecer su colección rápidamente y todos estaban alegres de verlo entusiasta. “Pero yo nunca dejé que nadie, ni siquiera mi esposa o mis hijos, me diera centavos sin ser debidamente recompensado por ello. Quería tener la satisfacción interna de que Dios y yo logramos esta colección”.
Ni siquiera en los años ’70s, cuando el gobierno ofreció un bono de 25 dólares por cada 100 dólares entregados en centavos, Otha quiso renunciar a sus amadas piezas de metal. Él se ha convertido en un gran ejemplo para todos los coleccionistas y en una maravillosa historia digna de escucharse.



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