Las 25 curiosidades de la vida de Freddie Mercury, Su Novia, Su Relacion Con Michael Jackson, Su Enfermedad, Su Muerte

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Su abuso de la cocaína le costó su amistad con Michael Jackson y su herencia enfrentó al ‘gran amor de su vida’ con el resto de los miembros de Queen. Con motivo del 25 aniversario de su muerte, en LOC repasamos esta y otras anécdotas salvajes que marcaron la vida de este estrambótico, ambiguo e inimitable mito musical.
Se llamaba Farrokh Bulsara. Nació en 1946 en Zanzíbar, pero creció en la India. Llegó huyendo a Londres tras un breve regreso a su Zanzíbar natal, donde había estallado la revolución. Aunque la música la había interesado desde pequeño, antes de que la suerte le sonriese y le llegara la fama ejerció varios trabajos. Por ejemplo, como vendedor de ropa de segunda mano en el mercadillo de Kensington.

En los pijos almacenes Biba, también en Kensington, conoció a Mary Austin, a la que años más tardes dedicaría la canción Love Of My Life. Por aquel entonces, ella tenía 19 años y trabajaba como relaciones públicas. Él le sacaba cinco años.

Lo suyo no fue un flechazo de película. No empezó a salir con él tras la primera conversación, ni la segunda, ni siquiera la tercera. El amor no floreció hasta el día en el que Freddie convenció a sus amigos, con una pasión que reclamó la atención de Austin, de que debían llamar a su banda ‘Queen’.
Cuando Freddie le regaló una caja, con una caja más pequeña dentro, con otra caja más pequeña dentro, etc. con un peculiar anillo dentro de la última, Austin no pudo evitar pensar que le estaban pidiendo matrimonio.

Sin embargo, o bien la propuesta fue poco seria o bien Freddie se arrepintió bien pronto. El cantante pareció olvidarse del tema con la misma inesperada rapidez que se dio en presentarle el regalo. Pronto empezarían los problemas dentro de la pareja.
Odiaba sus dientes, sin embargo, no se atrevía a operarse ante el terror de que el procedimiento médico modificase su peculiar, famoso y aclamado timbre de voz. De ahí que se dejara crecer su característico mostacho.
Al margen de la música, amaba las artes plásticas, lo que no es del todo de extrañar, ya que había hecho la carrera de Arte y Diseño gráfico. Tal y como apuntó David Wigg, un periodista que le entrevistó en varias ocasiones, el frontman de Queen, dejando a un lado sus vistosísimos conjuntos sobre el escenario, coleccionaba obras y antigüedades de todos los rincones del globo. Le gustaban, en especial, las muestras de arte japonés y español, en este último caso con especial atención a Dalí y Miró.
La relación amorosa entre Freddie y Austin se rompió cuando él le confesó que era bisexual, aunque, hasta cierto punto, también sirvió para quitarle a ella un peso de encima, ya que daba por sentado que le estaba engañando con otra mujer.

Freddie les tenía un gran cariño a sus gatos. Se estima que llegó a tener doce a lo largo de su vida, entre aquellos que adquiría de raza, aquellos que adoptaba y alguno que se quedó de algún novio tras una ruptura amarga. Es ampliamente conocido el hecho de que les llegaba a llamar por teléfono cuando estaba de gira y bromeaba con hacerles herederos de su fortuna. Algunos, como ‘Delilah’, fueron incluso su inspiración para alguno de los éxitos de la banda.

Nunca confesó a sus padres que era bisexual, o que, más tarde, padecía de sida. “Nos protegió al no discutir nunca esos temas. Es diferente ahora, pero por aquel entonces habría sido bastante difícil para él el abrirse ante nosotros y respetábamos sus sentimientos” recordaba su madre, recientemente fallecida, en una entrevista con The Telegraph. En la foto pueden ver a su madre, Jer Bulsara, y a su hermana Kashmira.
Fue especialmente promiscuo, su lista de conquistas es kilométrica. Son famosos varios de los desplantes que hizo a sus novios, como cuando le pagó un viaje a Tony Bastin de Reino Unido a Estados Unidos sólo para decirle que habían roto, en el mismo aeropuerto y antes de mandarle de vuelta con cajas destempladas.
No se puede decir que la ruptura entre Freddie y Mary Austin fuese especialmente dura. Cuando Austin manifestó su deseo de mudarse y comenzar a vivir en otra casa, su compañía musical le compró un apartamento justo al lado de su mansión. Tras tener a su primer hijo, Austin nombró a Freddie como padrino. Años más tardes, Freddie la elegiría como una de las pocas personas a las que confiar que era VIH+.
13. Jim Hutton, su último novio, no tenía ni idea de quién era. Para él, Freddie sólo era un chico guapo con el que se cruzó un buen día en un bar, cuando estaba tomándose algo. Cuando Mercury le abordó, Hutton se mostró impávido ante sus encantos, aunque esto quizás tuviera que ver con el hecho de que el cantante le había tirado los tejos aun a pesar de que Hulton había acudido al club con otra pareja.

Un encuentro más adelante en el mismo bar, en algún punto de 1983, esa vez con los dos estando solos, encendería la chispa de la pasión. Estarían juntos hasta la muerte de Freddie en 1991.
Si había algo que le gustase en especial a Freddie Mercury, eran las grandes fiestas. Para celebrar su 39 cumpleaños, alquiló un avión, llevó a todos sus amigos a Múnich y organizó una fiesta en el club Henderson con el título de “El Baile Drag en Blanco y Negro”, donde proponía a los asistentes ir de personalidades famosas del otro sexo. Las celebraciones que conmemoran su cumpleaños siguen esa misma línea, como se puede apreciar en la imagen.

Sus costumbres eran bastante extremas. Al margen de su promiscuidad sexual, también son bastantes conocidos su abuso del alcohol y de las drogas, en especial de la cocaína. En ‘Mercury’, la biografía del artista de Leslie-Ann Jones, se explica, por ejemplo, cómo la relación cordial entre Freddie y Michael Jackson dejó de serlo, en cierta medida, porque a este último no le gustaba demasiado que el líder de Queen se metiese tanta cocaína en su salón.

Todo indica que se contagió de sida en algún punto del verano de 1982, mientras ‘Queen’ recorría Estados Unidos con su gira titulada Hot Space.
Al principio, sólo supieron del trágico diagnóstico tres personas: Mary Austin, Jim Hutton y Jim Beach, el mánager de Queen. Extremadamente celoso de su vida privada (y también bastante voluntarioso a la hora de proteger a su círculo íntimo) no hizo público su diagnóstico al público hasta un día antes de fallecer, y sólo por la presión de la prensa sobre la razón de su aspecto, cada vez más demacrado.
A la hora de repartir su herencia, la que salió mejor parada fue Mary Austin. A ella le dejó, entre otras cosas, la mitad de su fortuna, parte de sus derechos de autor y su gran mansión Garden Lodge, sitio de peregrinaje de los fans del artista desde su fallecimiento.
Jim Hutton, Peter Freestone (su asistente) y Joe Fanelli (su cocinero), recibieron por parte de Freddie medio millón de libras cada uno. Entre sus padres y el resto de miembros de la banda repartió los derechos de autor de sus canciones. En la foto, Brian May, guitarrista de Queen, junto a la madre y la hermana de Freddie.
Al margen de un holgadísimo patrimonio, a Austin le fue encomendado el deber de ocuparse de las cenizas de este gran icono musical del siglo XX. El lugar en el que descansan ha sido uno de los grandes misterios desde la muerte de Mercury, uno que Austin asegura que se llevará a la tumba.
Tal y como Austin rememoró en una entrevista con el Daily Mail, llevó la peculiar última voluntad del artista dos años después de la muerte de este. Para mantener en el más absoluto secreto el lugar en el que reposarían las cenizas y evitar así filtraciones a la prensa (pero, sobre todo, que la información llegase a los oídos de algún seguidor irrespetuoso), Mary Austin organizó un elaborado plan en el que logró escabullirse una mañana de Garden Lodge con su urna, mintiendo al servicio y diciendo que iba a recibir un tratamiento facial.
El gran amor de Freddie sospecha que el enfriamiento de su relación con el resto de miembros de la banda puede ser debido a los celos que les provocó el hecho de que a Mary le dejara gran parte de su fortuna.
“No creo que el resto de miembros de Queen aceptaran [mi parte de la herencia]”, declaró al tabloide inglés. “Freddie fue muy generoso con ellos en sus últimos años de vida y no creo que hayan aceptado esa generosidad. Les dejó un cuarto de los beneficios de los cuatro últimos álbumes, algo que no tenía por qué hacer. Y nunca volví a saber de ellos. Después de que Freddie muriese, simplemente desaparecieron”.
Hutton también contrajo el VIH+, aunque no lo desarrolló. Lo que acabó con su vida, casi 20 años después que la de su amado, fue el cáncer. Hasta entonces, vivió una vida tranquila apartada del showbusiness en una casa que se construyó en su Irlanda natal, en el terreno en Carlow que le legó el artista.

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